sábado, 4 de septiembre de 2010

Cereza

Asimilando un sabor solo permitido a los dioses
reposo sobre un mar de seda roja,
las caricias de tu voz en mis oídos apaciguan mi mente
y solo quiero volver a tener esa cereza que me diste.

Después, todo: el nuevo inicio.
Cómo expresar el verte dejar atrás
las máscaras,
los disfraces,
los falsos matices
y apreciar una sola textura,
tu verdadero color,
y sonreir
otra vez,
y cerrar mis ojos
para hallarte en la oscuridad
siguiendo el rastro
que deja tu ser,
tu esencia pura.

Y una vez más creando
el mundo que siempre anhelamos,
justo en el momento de estar en la cima,
algo pasa,
escucho un sonido conocido
la campanilla del despertador
me recuerda que tengo algo que hacer,
y
abro los ojos, ya hay que levantarse
es un día más que hay que empezar...

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